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miércoles, 3 de septiembre de 2008

ILUMINACIÓN

'Basta la sola luz de un cuerpo, para destruir el oceáno inmenso de mis noches'

jueves, 31 de julio de 2008

YOU RAISE ME UP


Cuando me ví desnudo y sin aliento
Parando al mar desierto y sin amor
Cuando pensé que mi alma había muerto
Llegaste tú como la luz del sol

Por tí seré más fuerte que el destino
Por tí seré tu heroe ante el dolor
Yo sin tí estaba tan perdido
Por tí seré mejor de lo que soy

Por tí seré más fuerte que el destino
Por tí seré tu heroe ante el dolor
Yo sin tí estaba tan perdido
Por tí seré mejor de lo que soy

Por tí seré más fuerte que el destino
Por tí seré tu heroe ante el dolor
Yo sin tí estaba tan perdido
Por tí seré mejor de lo que soy

Por tí seré
Por tí seré tu heroe ante el dolor
Yo sin tí estaba tan perdido
Por tí seré mejor de lo que soy

Por tí seré mejor de lo que soy

miércoles, 23 de abril de 2008

La Fuerza Del Corazón





Mírame, en nada me consigo concentrar;
ando despistado, todo lo hago mal.
Soy un desastre y no sé que está pasando.
Me gustas a rabiar, yo te deseo;
me llegas a desesperar.
Es tan grande lo que siento por tí,
que tenerte no bastará.
¿Qué es esto que me invita a vivir,
que me dá la ilusión?
¿Qué será esa fuerza que a todos
nos une de dos en dos?
¿Será la fuerza del corazón?...
Hace que te abrace y
los cuerpos lleguen a estorbar.
Tiemblo sólo con la idea de rozar
tus labios llenos de besos nuevos.
No puedo dormir, robas mi tranquilidad;
alguien ha bordado tu cuerpo
con hilos de mi ansiedad.
De cinturón tuis piernas cruzadas,
en mi espalda un reloj
donde tus dedos son las agujas
y dan cuerda a este motor
que es la fuerza del corazón.
Y es la fuerza que te eleva,
que te empuja y que te llena,
que te arrastra y que te acerca a Dios.
Es un sentimiento, casi una obseción
si la fuerza es del corazón.
Es algo que te lía,
una descarga de energía
que te va quitando la razón.
Te hace tropezar, te crea confusión,
seguro que es la fuerza del corazón.
Es la fuerza que te lleva...
No puedo pensar, tendría que cuidarme más,
como, a poco, pierdo la vida
y luego me la das.
¿Qué es lo que va cegando al amante
que va por ahí de señor?
y no es más que un chiquillo
travieso, provocador.
¿Será la fuerza del corazón?

Y es la fuerza...

viernes, 16 de noviembre de 2007

Pedro Infante - Cien Años



Pasaste a mi lado
con gran indiferencia,
tus ojos ni siquiera
voltearon hacia mí.
Te vi sin que me vieras,
te hablé sin que me oyeras
y toda mi amargura
se ahogó dentro de mí.

Me duele hasta la vida,
saber que me olvidastes,
pensar que ni desprecios
merezca yo de ti,

Y sin embargo, sigues
unida a mí existencia,
y si vivo cien años,
cien años pienso en ti.




No puede haber cosa más hermosa que esta canción, ni hombre más bello que Pedro Infante. La conjugación perfecta para alegrar mis noches...

lunes, 23 de julio de 2007

UN SUEÑO



He aquí que estoy sentada, de frente a las cajeras. Con dolor de estomago y mal humor. El tiempo pasa lentamente y yo, que me quiero marchar desde hace rato, empiezo a enfadarme. Mi padre está encantado mirando herramientas, va de un pasillo a otro. Mi madre lo sigue sonriendo por el mero placer de verlo observar las cosas como un niño. Hace diez minutos decidí venir a sentarme, a mi no me place andar recorriendo de aquí para allá pasillos y más pasillos llenos de herramientas y más herramientas; a mi la carpintería, la plomería y los materiales para la construcción no me agradan nada.
Y aquí estoy, observando a la gente que pasa a pagar esos utensilios. Me doy cuenta de que cajeras y cajeros usan fajas para poder levantar los objetos pesados. Empiezo a notar que a todos se les ve de distinta manera. Frente a las cajas los demás empleados pasan una y otra vez y he aquí que te veo: Camisa beige y jeans azules, tu cabello negro tan bien peinado llama inmediatamente mi atención. “Uno de esos chicos guapos que jamás voltean a ver a uno”, pienso mientras te miro con insistencia, sin disimulo, pues sé que no voltearás. Y entonces sucede, volteas hacia tu izquierda y me ves, sentada en esa banca, mirándote fijamente. Pasas de largo por ese inmenso pasillo y yo, un poco sonrojada me quedo con la imagen de tu rostro. “Bueno, después de todo no ha sido tan mala idea esperar aquí”. Pasan dos minutos, y de pronto te veo regresar, por el mismo pasillo, al pasar frente a mi de nuevo me miras, sostengo la mirada mientras pienso: “Vaya, a la tercera no es casualidad”. Sonrío debido a que mi comentario me ha parecido infantil, y así me siento, como una niña entusiasmada con un juego ingenuo. Espero, unos minutos y se repite la tercera y de paso la cuarta vez. En tu rostro hay una expresión de ¿agrado? No es simple curiosidad la que te incita a verme a los ojos, hay sorpresa en la breve sonrisa que me lanzas la quinta vez y nerviosismo en la sexta. Empiezo a desear que mi padre pretenda comprarse toda la tienda y tarde tres horas más. Pero no. Ahí vienen los dos, “¡sólo un taladro, no, regresen hacen falta más cosas!”, pienso, mientras observo a uno y a otro lado del pasillo, nada, no apareces. “Vamonos”, escucho la voz de mi madre. Una última mirada frente a la salida, nada, te has esfumado. ¿Un sueño? Lo suficiente para dormir sonriendo todos estos días.