
Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas...
jueves, 30 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
Bendición celta de la amistad
Que aprendas a ser buen amigo de ti mismo.
Que puedas llegar a ese lugar de tu alma donde residen un gran amor, calor, afecto y perdón.
Que esto te cambie.
Que transfigure todo lo que hay de negativo, distante o frío en ti.
Que te transporte a la verdadera pasión, familia y afinidad de la comunión.
Que atesores a tus amigos.
Que seas bueno con ellos y estés allí cuando te necesiten; que te den todas las bendiciones, estímulos, verdad y luz que necesites para el viaje.
Que nunca estés solo.
Que estés siempre en el nido amable de la comunión con tu anam cara.
sábado, 21 de febrero de 2009
TENGO EL CORAZÓN CONTENTO
A veces me sorprende la enorme cantidad de cosas que pueden hacerme feliz -en su mayoría esas cosas son lo que se denominan 'insignificantes'- y cómo a pesar de que me considero una mujer malhumorada existen momentos en que una extraña felicidad -alegría, manía, locura- me invaden. Esto ocurre al leer, al escuchar música, al ver tus ojos y al ver películas. Esto ocurrió la semana pasada: Sábado, levantarse temprano para ir al taller, no puedo abrir los ojos, enciende la televisión, empieza una pelicula y esta canción de Palito Ortega me hace abrir los ojos y comenzar mi día con una sonrisa...
Luego me he puesto a buscar la canción en otras versiones y me he quedado con estas dos, las cuales me hacen cantar y bailar un poco cada mañana mientras me dirigo al trabajo.
Saludos y sonrisas!
jueves, 19 de febrero de 2009
Página 66-67.
sábado, 7 de febrero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
martes, 13 de enero de 2009
Autonecrología V (Jaime Sabines)
en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared, alguna raya
que tus ojos, sin ti, se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla